La cuna de tu bebé es un lugar sagrado que debe tener los márgenes de higiene y seguridad pertinentes para darle la bienvenida al nuevo miembro de la familia. Por lo general, este espacio de descanso para el bebé tendrá una fuerte influencia en su respiración, así como en aspectos básicos como su piel, cabello, ojos y boca. El pequeño niño o niña que haga vida en este espacio, será como una pequeña esponja por lo que es necesario cuidar todos los detalles.

 

Desde el nacimiento del bebé, su piel empieza a formarse de anticuerpos. Será el contacto con diferentes entes externos los que poco a poco vayan llenando de carga genética al mismo. En el caso de la cuna del bebé, es importante seguir ciertos consejos que no desequilibren su estado de salud, pues en muchos casos no se revisan los materiales que componen la cuna del bebé y eso podría tener consecuencias considerables de salud.

 

Los textiles adecuados en la cuna del bebé

 

Cuando se arma la cuna del bebé en lo primero que se piensa es en como cubrirla y decorarla, sin embargo se desconocen algunos rasgos importantes de los textiles. En el caso de un bebé recién nacido, es realmente importante minimizar los elementos. La decoración de piezas llenas de hilos y tejidos que podrían acumular polvo y otros desechos, deben ser descartados por completo. La piel de los bebés es mucho más sensible a esos nuevos elementos que su sistema inmune empieza a combatir. Las telas que tengan texturas muy profundas, que puedan rasparlos o dejar marcas deben ser desechadas para prevenir.

 

En el mercado existe un sinfín de opciones en cuanto a telas para decorar la cuna del bebé, lo ideal es seleccionar las que más apunten al algodón, por ser la tela con mejor traspiración. Una vez adquiridos estos productos, así sean nuevos, deben pasar por un proceso de lavado suave, para remover cualquier tipo de anticuerpo que pueda venir adherido a ellos de fábrica. Los colores claros son ideales para ir creando una atmósfera de armonía en la habitación del bebé.

 

La procedencia de la cuna del bebé

 

Es importante conocer cuál es la procedencia del mueble que compone la cuna del bebé. Por lo general están hechas de madera pero se desconoce su procedencia incluso al estar nuevas de paquete. Este tipo de maderas pueden acumular polvo en sus formas curvas, lo ideal es que este tipo de elementos también reciba una limpieza exhaustiva antes de ponerlo en contacto con el bebé.

 

Las pinturas utilizadas para recubrir las maderas así como las capas protectoras para alargar el efecto del color de las cunas suelen ser químicos muy tóxicos que al estar nuevos de fabricación pueden aún contener ciertas partículas de estos elementos. Lo ideal sería no solo limpiar la superficie sino ventilarla mucho antes de que llegue el bebé, pues de esta manera la cuna del bebé será mucho más amigable y apta para su sistema de defensas.

 

La cuna del bebé debe representar también un espacio cómodo para los padres, así que modelos con algunos compartimientos y elementos que facilite el día a día serán realmente apreciados en las largas jornadas de monitoreo del nuevo integrante de la familia. Algunas cunas de bebé se pueden convertir en pequeñas camas pensando en los primeros años.

 

Imagen portada: Image by PublicDomainPictures from Pixabay>

 

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