La época de verano es tal vez la que más rompe la rutina de los niños pequeños, ya que no tienen colegio, hace buen tiempo y están con muchas ilusiones de disfrutar con otros niños en la playa y las piscinas. Por otra parte, los padres están más relajados y no siguen unos horarios tan estrictos como durante las épocas de trabajo.

Esta cierta ruptura del orden al que están acostumbrados durante el curso escolar hace que muchos niños tengan más problemas para dormir o lo hagan a deshora, lo que supone a su vez un incordio para los padres, que no pueden disfrutar de su descanso esperado. Contar con la cama o cuna adecuada es fundamental para facilitar el sueño del niño, pero existen otros factores que contribuyen al buen descanso de los pequeños en vacaciones.

Los 5 consejos para que tu hijo duerma bien durante las vacaciones 

1.- No cambies demasiado las horas de sueño. Aunque en vacaciones estamos mucho más relajados, con frecuencia no miramos el reloj y lo mismo un día comemos a las 12 y otro a las cuatro, no debes trastocar mucho las horas a las que tu hijo estaba acostumbrado a echarse la siesta o irse a dormir por la noche. Si haces esto, conseguirás que su bioritmo se descontrole y que no logre coger el sueño o duerma peor.

2.- Evita programar un exceso de actividades. No es lo mismo salir de vacaciones en pareja o con amigos que cuando tenemos niños pequeños. Hemos de moderarnos con la programación de actividades en verano si vamos con ellos por dos motivos. En primer lugar, porque un exceso de ritmo les excita y dificulta su buen descanso y, por otro, porque el propio agotamiento también es un enemigo del sueño.

3.- Ojo con las comidas. En esta época del año también es frecuente que seamos desordenados con las comidas, no solo porque comemos a otras horas, sino también por la cantidad y el tipo de alimentos que ingerimos. Las comidas copiosas dificultan el sueño de los más pequeños.

4.- No hagas lo que no harías en casa. Evita rutinas que no harías durante el curso para no alterar el sueño del pequeño. Por ejemplo, evita que se quede dormido en brazos o a cualquier hora, no permitas que duerma en tu cama o no dejes que un día duerma un exceso de horas, porque lo más probable es que el siguiente duerma peor.

5.- Asegúrale el mejor lugar para dormir. El lugar en el que duermen nuestros hijos es fudamental para asegurar el buen descanso. Debemos tener la seguridad de que es una cuna o cama adaptada a sus necesidades, según edad y estatura. Las cunas comvertibles Cubo son ideales para niños de entre cero y 12 años, ya que se adaptan a su evolución. Además, Estás cunas que se convierten en cama permiten aprovechar al máximo los espacios y suponen un ahorro para la familia.

 

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